Construir un informe eligiendo medidas y dimensiones está bien cuando sabes lo que buscas. Cuando lo que tienes es una pregunta —«¿por qué bajaron las ventas en agosto?»— es más rápido preguntársela al analista, que vive en el propio Estudio.
¿El asistente o el analista de informes?
Qué hace
Lee tu pregunta, mira qué datos hay disponibles, lanza las consultas que hagan falta y te contesta con los números. Y si le pides un cambio en el informe, lo prepara.
Consulta antes de suponer
Propone, no escribe
Cuando el analista quiere tocar un informe, no lo toca: deja una propuesta con lo que va a pasar —«cambiar los widgets (quedarían 7 widgets) del informe Panel comercial», «crear el informe Comercial con 4 widgets»— y el botón Aplicar. Hasta que lo pulsas, tu informe está exactamente igual.
Al aceptar no vuelve a pasar por la IA: se guarda literalmente lo que viste. Eso es lo que hace que aceptar sea predecible, y no una segunda interpretación de lo que pediste.
Con el asistente, la propuesta sale encima del propio informe, con los widgets que añade, quita o cambia, y también en la conversación; se aplica desde cualquiera de los dos sitios. Un cambio se aplica desde el informe al que afecta, y si tienes cambios sin guardar en él, primero guárdalos o descártalos: así lo que aplicas no se pierde en tu siguiente guardado. Si el informe cambió desde la propuesta, el asistente te pide que se la vuelvas a pedir.
Qué pedirle
Preguntas de análisis
- «¿Cuánto vendió cada asesor los últimos 90 días?»
- «¿Qué porcentaje de las conversaciones de este mes confirmó compra?»
- «¿Qué profesional tiene más citas sin asistir?»
- «¿En qué modelo de IA se me está yendo el saldo?»
Peticiones de construcción
- «Añádeme un gráfico de ventas por mes a este informe.»
- «Créame un informe de agenda con las citas por profesional y la tasa de asistencia.»
- «Quita el widget de envíos, no lo usamos.»
Preguntas sobre qué se puede medir
«¿Qué puedo medir sobre las citas?» es de las más útiles al empezar: te contesta con lo que existe de verdad en tu cuenta, que es más fiable que adivinar por los menús.
La conversación se guarda
Con el asistente, la conversación es tuya y te acompaña por todo el panel: puedes empezar en un informe, ir a otro y seguir hablando. Con el botón + empiezas una nueva.
Con el analista de informes, cada informe recuerda su conversación. Cierras el panel, vuelves al día siguiente, abres el mismo informe y el analista sigue donde lo dejaste. Con el botón Nueva empiezas una conversación limpia sobre ese mismo informe, sin borrar la anterior.
La conversación no es el estado del informe
Con el analista de informes, las conversaciones son por informe y no se cruzan: lo que hablaste en el informe comercial no aparece en el de la agenda.
Qué tener en cuenta
- El asistente tiene su propio presupuesto y no toca el saldo de IA de tus agentes. El analista de informes sí gasta saldo: cada pregunta cuesta, igual que una conversación de tus agentes, y está disponible desde el plan IA de Ventas.
- Solo ve datos de tu empresa. Su acceso está acotado por el servidor, no por lo que le pidas: no hay forma de que consulte los de otra cuenta.
- Respeta tu rol. A quien no puede editar informes no se le ofrecen las herramientas de cambio, así que no perderá tiempo proponiendo algo que no podría aplicar.
- No inventa datos que no existen. Si preguntas por la evolución del nivel de interés —que no se guarda con historial— te lo dirá, en vez de dibujar una línea que no significa nada.
Si en vez del panel prefieres usar tu propio asistente —Claude, por ejemplo— también puedes: Conectar tu asistente a la analítica.